Sin duda alguna, la gran mayoría de los turistas que visitan Cinco Olivas no lo hacen atendiendo al reclamo del patrimonio cultural o arquitectónico, de compras o por negocios, simplemente vienen por que hay peces en el río. Alguno podría pensar que los pescadores no son turistas, el que lo haga aquí tiene la definición de turismo para que compruebe que están englobados en este grupo.
Hace poco más de una década, el meandro de Cinco Olivas era un oasis para la pesca tanto por la variedad de peces que habitaban el río como por los parajes naturales que lo formaban. Hace un lustro, la biodiversidad ya se había visto reducida considerablemente tanto en número de elementos como de especies por razones en las que no vamos a entrar aquí, pero para un observador externo el entorno natural permanecía intacto y la belleza de todos estos parajes era la misma que a lo largo del siglo pasado.
Ahora todo ha cambiado, no se si será culpa de Zapatero, del agujero en la capa de ozono, del cambio climático o de la gripe A. Sólo se que en un paseo por la orilla del Ebro en una zona rural con puestos de pesca lo más probable que te encuentres es esto
Un montón de basura (con arbolitos al fondo si, pero un montón de basura) que los pescadores poco a poco van haciendo crecer de forma exponencial ya que cuesta un tiempo formar un montón pero una vez formado este crece muy rápidamente. Aunque es injusto generalizar, el algunos casos la lógica es aplastante, ya que no todos los pescadores dejan basura pero si todos los que dejan basura son pescadores.
Ahora, con esto de la crisis, ha aparecido un grupo de gente visionaria que ha descubierto que resulta mucho más barato pasar el fin de semana (O la semana entera) en la orilla del río en un lugar que no está habilitado a tal efecto que en un hotel de la Costa Blanca. Podría ser comprensivo con estos indivíduos en el caso de que esta fuese la única salida viable a su problema económico pero al menos respetasen el entorno. No contentos con hacer fuego de manera continuada poniendo en riesgo el ecosistema, utilizan el mobiliario rural como combustible.
Pescar sin licencia, con un mayor número de cañas al permitido, acampada ilegal, destrozo del mobiliario y hacer fuego sin permiso son sólo algunos de los delitos que se aprecian sin un gran conocimento de las leyes, todos ellos cometiéndose en una zona localizada y a la vista de cualquiera pero con total impunidad. Probablemente todo esto se deba a que nos encontramos en una zona con un nivel de delincuencia tan elevado que los cuerpos de seguridad del estado no tengan recursos suficientes para capear todos los frentes y se vean obligados a obviar estos delitos “menores”.
A todo esto se une el problema de que los recursos de los ayuntamientos pequeños son limitados y no se pueden permitir una limpieza continuada de toda la orilla del río. Podría formarse un grupo de voluntarios entre los vecinos que de forma altruista limpiase periódicamente el entorno de modo que se tendría un pueblo límpio (Y con un gran índice de tontos por metro cuadrado) pero para nada se acabaría con el problema.
El tema es muy extenso y tiene muchos puntos para tocar pero soy consiente que contra más escribes, menos probable es que se termine de leer así que para terminar invito a cualquiera que sea poseedor de una idea que pueda ayudar a mitigar el problema la deje a continuación a modo de comentario.